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La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, conocida también como Iglesia Mormona, o como Iglesia S.U.D. (abreviación de Santos de los Últimos Días) es una congregación religiosa fundada por José Smith en el estado norteamericano de Nueva York hacia el año 1830. Aunque los mormones afirman seguir las enseñanzas de Jesucristo,[1] no se consideran parte de ninguna de las tres grandes vertientes del cristianismo (ni de la católica, ni de la ortodoxa, ni la protestante) sino más bien una restauración del "cristianismo primitivo", luego de que éste apostatara tras la muerte de San Pedro y los otros apóstoles, según sus seguidores.

Es la rama más grande del movimiento de los Santos de los Últimos Días, que de acuerdo con los mormones, fue restaurado por José Smith, y continuado tras su muerte por Brigham Young. Simultáneamente, fueron surgiendo otras corrientes entre los seguidores de Smith, como por ejemplo, la Comunidad de Cristo, con sus propios profetas y congregaciones. También han surgido ciertas ramas fundamentalistas, entre las que se encuentran las polígamas, aunque con doctrinas y ritos que no son avalados por la iglesia SUD.

En los Estados Unidos, los mormones se encuentran esparcidos por todo el país, pero su presencia es muy notoria en el estado de Utah, donde constituyen la mayoría de la población. La capital del estado, la ciudad de Salt Lake City, es el centro religioso y espiritual de los mormones, similar a lo que es el Vaticano para los católicos. Allí se encuentran el Coro del Tabernáculo Mormón, la Universidad de Brigham Young y otras instituciones patrocinadas por la Iglesia Momona.

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ocupa el cuarto lugar en el amplio espectro religioso de los EE.UU. Se caracteriza por su férrea defensa de la familia tradicional (padre, madre e hijos biológicos) y sus líderes afirman que los miembros que han contraído matrimonio en el templo tienen la tasa más baja de divorcios del país. El clero (presidentes de estacas, obispos, presidentes de rama, etc.) no percibe remuneración alguna por sus servicios. Además, la iglesia afirma ser transversal, es decir, que no distingue ni etnias, ni clases sociales, ni profesiones. Un obispo puede ser ejeutivo de una empresa o un simple labriego. Actualmente cuenta con 14 millones de miembros repartidos en diferentes países, incluyendo Latinoamérica y Europa, estableciendo congregaciones y templos a través del mundo.[2] [3] Los mormones creen que Jesucristo guía la Iglesia por revelación dada al Presidente de la Iglesia, a quien consideran un profeta. Entre ellos hay más o menos 53.000 misioneros (la mayoría entre 19 y 21 años de edad), cuya actividad de predicadores dura dos años (las mujeres sirven misiones de año y medio, lo mismo que los matrimonios mayores). El mormonismo ha experimentado un fuerte crecimiento en América Latina, en especial en Chile, Argentina y Brasil. En Europa, se han establecido ramas en casi todos los países, incluidos los de la ex-órbita socialista.

Pero los mormones, sin embargo, son objeto de durísimas críticas por parte de numerosas iglesias cristianas, que afirman que la Iglesia Mormona, en muchos aspectos, se ha alejado del verdadero cristianismo; por parte de numerosos sociólogos, que sostienen que los mormones mantienen un racismo oculto; como así mismo por parte de la gran mayoría de los historiadores, que aseguran que el mormonismo enseña una versión completamente distorsionada de la historia de América. Algunas creencias mormonas resultan tan extrañas, que en 2001 la Iglesia Católica dispuso que todo mormón que desee convertirse al catolicismo debe rebautizarse y tomar un curso de catecismo. [4] [5]

 Historia Las revelaciones de José Smith



Hacia el año 1820, en la localidad de Palmyra, unos 80 km al norte de la ciudad de Nueva York, vivía un adolescente de 14 años llamado José Smith. El joven Smith relata que después de haber leído en la Biblia el siguiente pasaje: "Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, quien da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada, porque el que duda es semejante a la ola del mar, que es movida por el viento y echada de una parte a otra."[6] y de haberse entregado a la meditación, tuvo una visión celestial de Dios Padre y Jesucristo, que él describe en éstos términos:

“Vi una columna de luz, más brillante que el sol, directamente arriba de mi cabeza; y esta luz gradualmente descendió hasta descansar sobre mí. [...] Al reposar sobre mí la luz, vi en el aire arriba de mí a dos Personajes, cuyo fulgor y gloria no admiten descripción. Uno de ellos me habló, llamándome por mi nombre, y dijo, señalando al otro: Éste es mi Hijo Amado: ¡Escúchalo!"[7]

Esta aparición, que los mormones llaman «La Primera Visión», le señaló a Smith que ninguna de las iglesias existentes hasta ese entonces era verdaderamente cristiana. Todas habían subvertido las enseñanzas de Jesús, y era deber de él, José Smith, el restaurar la verdadera iglesia de Cristo.[8]

Años más tarde, el 21 de septiembre de 1823,[9] Smith tuvo otra visión: un ángel le indicó que en una colina, muy cerca de Palmyra, se encontraban, enterrados, unos manuscritos sagrados, escritos en planchas de oro, cuyo contenido sería un compendio de la prehistoria de América. Smith se dirigió presuroso al lugar, munido de una pala, y desenterró los escritos. Junto con los escritos se encontraban dos piedras llamadas el Urim y Tumim y un pectoral. Los escritos estaban en un idioma totalmente incomprensible para él. Gracias al Urim y el Tumim (que se colocaban dentro del pectoral), Smith logró entender el significado del texto, y se entregó a la tarea de traducirlo al inglés.

El producto de esa traducción es un libro, que los mormones conocen como el Libro de Mormón, y constituye el texto en torno al cual gira toda su religión. El libro relata la historia de dos tribus hebreas: los nefitas y los lamanitas, que supuestamente emigraron a América, provenientes del Medio Oriente, aproximadamente 600 años antes de Cristo. Los primeros eran gente laboriosa, buena y obediente de los mandatos de Dios, mientras los segundos eran malos, vagos, sucios, y vivían entregados a toda clase de vicios. Por su corrupción, Dios castigó a los lamanitas dejandolos sin ningun conocimiento sobre El y los distinguio de los nefitas haciendo que la piel se les volviera de un color moreno. Sobrevino una serie de sangrienteas guerras, en las que los lamanitas exterminaron a los nefitas y se convirtieron en los únicos habitantes del continente, por lo que serían los ancestros de los actuales pueblos indígenas de América. El libro relata también una supuesta visita que hizo Jesús a América, poco después de su muerte, hacia al año 30 de nuestra era, en la predicó tanto entre los nefitas como entre los lamanitas.

En junio de 1829 Joseph Smith tramitó los derechos de autor del libro[10] y con la ayuda de Martin Harris, Oliver Cowdery y David Whitmer, lo publicó por primera vez a comienzos de 1830 en inglés. (La primera traducción al español y otros idiomas apareció en 1886.)[11] Migraciones y luchas internas


Una vez publicado el libro, Smith se abocó a la tarea de difundir la nueva religión, y se constituyó la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Su arrogancia de predestinados concitó contra ellos la indignación colectiva y debido a ello Smith marchó con sus fieles al estado de Ohio, donde así como en Misuri, florecieron las colonias mormonas; en este segundo estado fundaron una ciudad llamada Nueva Sión, habitada por 12.000 mormones. Sus vecinos los encontraron intolerables y los persiguieron, viéndose obligados entonces los mormones a emprender un nuevo éxodo rumbo al estado de Illinois, que los recibió favorablemente. Cerca de la localidad de Commerce fundaron en 1843 la ciudad de Nauvoo, habitada por 20.000 mormones, los cuales convirtieron aquellas tierras salvajes e incultas, en campos cultivados, huertos y jardines. En vista de ello, el congreso de Illinois otorgó a Navoo una constitución autónoma y la facilitó para armar una legión mormona a las órdenes de Smith. Esto hizo que el profeta adquiriese mayor autoridad y se animase a presentar su candidatura a la presidencia de la Unión. Poco después dijo haber recibido una revelación celestial, según la cual era voluntad de Dios que los mormones se casaran con varias mujeres, y estableció la poligamia entre ellos. En el seno de la secta surgió un núcleo opositor, partidario de la monogamia, sucitándose luchas, en una de las cuales fue muerto Smith (1844). Dirigidos por Brigham Young huyeron los mormones a las tierras incultas del Gran Lago Salado, atravesando más de 1.100 kilómetros de selvas, hielos y montañas. Pronto aquellas tierras incultas se trocaron en una especie de paraíso terrrenal ocupado por 100.000 mormones. El Gobierno y el Congreso federales nombraron a Brigham Young gobernador del territorio, el cual en 1861 estableció la poligamia, actitud contra la que tomó posiciones un nuevo partido dirigido por el primogénito de Smith. Se cometieron durante la guerra civil numerosas tropelías y asesinatos, y concluida la contienda intervino el gobierno en los asuntos de Utah, condenando a la horca a mormones tan destacados como el obispo Lee; Young, al fallecer, se libró de ella. Fue abolida la poligamia, castigándose con multas y cárcel a quien la practicara, pero continuó disimulada hasta 1885, fecha en que el gobierno federal puso a los mormones en el dilema de renunciar a ella definitivamente o retirarse de todos los estados de la Unión.

 Siglo XX

Una vez pacificado Utah, y organizada la iglesia, la secta empezó a expandirse a estados vecinos, y posteriormente a todo el país. A mediados del siglo XX comenzó su expansión hacia América Latina y Europa, en la actualidad está realizando un activo proselitismo en África y partes de Asia.

Actualmente, los mormones ejercen una enorme influencia económica (e incluso política) en el estado de Utah. Allí, operan canales de televisión, estaciones de radio, periódicos, revistas y otros medios de comunicación. En Salt Lake City existe una escuela de idiomas, cuya labor es preparar a los jóvenes misioneros a obtener conversos en más de diez idiomas diferentes. La creciente influencia económica y política de la Iglesia Mormona llamó la atención de la revista Newsweek, que en 1988 les dedicó un artículo titulado Mormon Inc.

Teología mormona

Los miembros de la iglesia S.U.D creen y practican en fe las siguientes creencias y doctrinas, entre otras:

 Dios

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días enseña que Dios es el Padre Eterno de la raza humana, que Jesucristo es el hijo de Dios y que junto con el Espíritu Santo, constituyen lo que es la Trinidad,[24] siendo éstos tres personajes individuales, unidos en uno solo propósito redentor, aunque con un sentido muy diferente al católico.

Todos hijos de Dios, forman parte de un Plan Divino en el cual desarrollan el potencial de llegar a vivir juntos para siempre, como familias, en la presencia de Dios, mediante la obediencia a las leyes y mandamientos divinos, y mediante su fe en Jesucristo como su Salvador.[24] Parte fundamental de ese plan divino es la doctrina de la vida premortal, en el que un concilio de los Dioses (el Eterno Padre y Jesucristo) participaron en la creación de este mundo,[25] y que los seres humanos tienen el potencial divino de llegar a ser dioses y diosas en un futuro Reino Celestial, por medio de la gracia de Jesucristo y el esfuerzo sincero del arrepentimiento y el seguir los mandamientos de Dios[26] [27] Se enseña también que, después del Juicio Final, los que reciban el Reino Celestial, el cuál les será dado a los merecedores de tal, tendrán hijos espirituales para glorificar al Eterno Padre y traerle gozo por medio de su progreso en las eternidades.[27]

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 Atributos de Dios

  • La Iglesia enseña además, que Dios el Padre, es un ser glorificado, con cuerpo tangible al igual que Jesucristo, y que los seres humanos son semejantes en apariencia e imagen a Dios, tal como un hijo se parece a su padre [28] .
  • Dios el Padre es un ser que ama a todo el género humano sin discriminación, que es celoso de sus convenios y el cumplimiento de sus promesas con el hombre, e inmutable a través de las edades, y que la obra y gloria de Dios es llevar acabo la inmortalidad y Vida Eterna del hombre[29] . El cumplimiento de los convenios con el hombre incluye el libre albedrío, dado a todo hombre en estado terrenal aunque en el uso de esta potestad el hombre yerre en sus caminos, puesto que Dios le ha concedido al hombre ser su propio agente en sus actos.[30]
  • La intervención divina se realiza con el fin de establecer una comunión entre el hombre y Dios, incentivar actos espirituales como la oración y el ayuno[31] y de asegurar el ejercicio correcto de su libre albedrío en la búsqueda del bien.[32]
  • Dios el Padre tiene sentimientos perfectos, se alegra cuando un individuo hace convenios de acuerdo al evangelio de Jesucristo y se esfuerza por cumplirlos;[31] y aborrece el carácter pecaminoso del hombre natural que desdeña los poderes divinos y es solamente carnal,sensual y diabólico en sus objetivos.
  • Dios otorga bendiciones a todo el género humano dentro y fuera de la iglesia. Cuando los hombres cumplen con sus mandamientos, Dios está obligado al cumplimiento de sus promesas y que cuando no es así, ninguna promesa de Dios se puede esperar.
  • Los caminos para buscar los objetivos de los cuales Dios hace uso, no son de la misma manera que los toma el hombre, es decir, Dios utiliza otros caminos, a veces, sin que siempre el hombre los entienda enteramente[33] .

Sobre Dios, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días además enseña que:

  • Su obra y su gloria es llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre, respectivamente[29] .
  • Su mayor don es la vida eterna [34] .
  • Su gloria es descrita por luz y verdad, entendida como inteligencia [35] .
  • Es el Creador de todas las cosas y de todo ser viviente [36] .
  • Se deleita en bendecir a su Pueblo [37] .
  • Los puros de corazón lo verán en su Templo, tal como es profetizado en las referencias bíblicas [38] .
  • Llama personalmente a sus profetas [39] .

Jesucristo

Como su nombre lo indica, la Iglesia reconoce a Jesucristo como el Salvador y Redentor de la humanidad. Enseña que el Padre Celestial es el Padre en el espíritu de Jesucristo así como de los seres humanos, o sea que Jesucristo sería el hermano mayor de la humanidad en sentido espiritual, quien progresó por medio de su conocimiento y fe hasta llegar a ser un Dios desde la vida premortal.


Los espíritus de los seres humanos son engendrados de Dios, pero Jesucristo es el único hijo de Dios en cuerpo físico tanto como en espíritu.[27] [40]

Nefi, uno de los profetas del Libro de Mormón escribió:

"Y hablamos de Cristo, nos regocijamos en Cristo, predicamos de Cristo, profetizamos de Cristo y escribimos según nuestras profecías, para que nuestros hijos sepan a qué fuente han de acudir para la remisión de sus pecados."
  • Atributos. En la Iglesia se enseña a los adultos, niños y jóvenes sobre Jesucristo y su vida, su autoridad redentora, su ejemplo perfecto, su gloria como Salvador del mundo, y sobre las profecías de los antiguos profetas acerca de su vida y muerte.
  • Ejemplo. Se invita a los miembros de la Iglesia a seguir a Jesucristo, por ser Él "la luz, la verdad y la vida"[41] . Jesucristo está a la cabeza de la Iglesia[42] y será el Juez y abogado ante el Padre en el día de juicio tanto para vivos como para los muertos[43] .
  • Su vida. Como parte del Plan de Salvación formulado por Dios, Jesucristo fue elegido antes de la creación del mundo para ser el Salvador de Sus hijos. Al nacer de María, tal como lo fue profetizado por profetas bíblicos, del Libro de Mormón y profetas modernos, obtuvo un cuerpo de carne y sangre y experimentó los días de una vida humana. Su vida perfecta y sin pecados lo calificó para efectuar la expiación, es decir, tomar sobre sí los pecados del mundo, haciendo eficaz el proceso del arrepentimiento. Tres días después de su muerte, Cristo resucitó abriendo las puertas para que el resto de los hijos de Dios pudiesen también resucitar y vencer la muerte.

Ordenanzas

Los Santos de los Últimos Días (SUD) sostienen que las personas que cumplen con los mandamientos y participan en las ordenanzas del Evangelio, podrán obtener la exaltación: el máximo estado de felicidad y gloria en el reino celestial de Dios.

  • Bautismo. El bautismo por inmersión es una ceremonia sagrada, esencial para entrar en el reino de Dios.[44] Es la ordenanza introductoria del evangelio y necesaria para ser miembro de la Iglesia. El bautismo debe ser efectuado por una persona que tenga la autoridad de Dios, llamado Sacerdocio. Por medio del bautismo, la persona hace convenios con Dios de tomar sobre sí el nombre de Cristo, recordarle siempre y guardar los mandamientos, y Éste a cambio, perdonará los pecados de los cuales se arrepienta. Este convenio es renovado todos los domingos por medio de la Santa Cena, repartida por los líderes del Sacerdocio. La edad para bautizarse es a los ocho años, ya que esta es la «edad de responsabilidad» moral y no tendría sentido bautizar a un niño menor, siendo estos puros y libres de pecado. Le fue revelado a José Smith, que a esta edad, las personas ya son capaces de diferenciar perfectamente entre el Bien y el Mal.
  • Confirmación. Después del bautismo, la ceremonia de la confirmación otorga a los miembros de la Iglesia el Don del Espíritu Santo, el cual es una guía constante para la persona que posee dicho Don, siempre y cuando éste/a se mantenga digno, en el momento que la dignidad se pierde, por pecar, el Espíritu Santo, "se aleja" (en realidad nos alejamos nosotros de Él), y "vuelve" (volvemos nosotros, en el momento que nos arrepentimos de los pecados cometidos, "haciendo valer" la Expiación de Cristo, nuestro hermano mayor). La ceremonia se realiza por medio de la imposición de manos por aquellos que tienen la autoridad del Sacerdocio. El don del Espíritu Santo permite a los miembros de la Iglesia de Jesucristo disfrutar de la compañía del Espíritu Santo, su guía y dirección espiritual.
  • Sacerdocio. El sacerdocio es el poder de Dios dado a los hombres, justos y dignos, para dirigir Su iglesia aquí en la tierra. Por medio de la ordenación al Sacerdocio, los hombres dignos de la Iglesia de Jesucristo reciben la autoridad y el poder para actuar en el nombre de Dios. Dicha ordenación trae consigo ciertas oportunidades de liderazgo en la Iglesia, así como la potestad de efectuar las ordenanzas del evangelio y guiar a las familias a Cristo.

Los mormones distinguen dos tipos o clases de sacerdocio, cada uno con su propios atributos y obligaciones:

a) Sacerdocio según el Orden de Melquisedec, este nombre deriva del sacerdote, rey de Salem, que se encuentra con Abraham quien le paga diezmos [45] , es más antiguo que el otorgado a Aarón.

b) Sacerdocio Aarónico o Levítico: proviene del sacerdocio de Aarón [46] y es instituido en época de Moisés [47] .

 El Templo


Actualmente la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días cuenta con 129 templos distribuidos en diversas partes del mundo. Los Templos de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días son considerados por sus devotos como la casa del Señor y los consagra para ese propósito.[16] [48] En ellos se realizan ordenanzas sagradas tanto para los vivos como para aquellos que hayan fallecido bajo la autoridad del sacerdocio. En todos los templos de la iglesia, las parejas son casadas en un matrimonio que durará por la eternidad, y no solo hasta que la muerte les separe, ceremonia a la que se le denomina el sellamiento eterno.[20] Una de las características de esta iglesia es que en sus templos se realiza el bautismo vicario, es decir, la obra bautismal por los fallecidos, así como otras ceremonias vicarias por familiares muertos que no tuvieron la oportunidad en vida de recibir estas ordenanzas, tales como la confirmación, matrimonios y el sacerdocio. Igualmente, los hijos son sellados con un vínculo eterno a sus padres.[16]

Adicional a ello, en los Templos se ora por los afligidos y enfermos, en listas que se llenan ya sea por mandato telefónico o por presentar personalmente los nombres en su recibidor.

Solo las personas bautizadas en la iglesia y encontradas dignas pueden entrar en él. Los miembros de la Iglesia SUD requieren de un documento llamado Recomendación para el Templo, expedida tras la entrevista con 2 líderes de diferente cargo (obispo y presidente de estaca), quienes la expiden en demostración de la dignidad para entrar al Templo.[20] [48] Esta recomendación tiene un período de duración de dos años.


Por otra parte, los templos son considerados bellas obras arquitectónicas.[48] Los mormones consideran que sus templos deben ser construidos con los mejores materiales que se puedan hallar del mismo modo que Salomón lo hizo durante su mandato en Israel, no por presunción u ostentación, si no, por brindar a Dios lo mejor del estado terrenal como ofrenda y para que su Espíritu permanezca en un lugar apropiado. Una característica distintiva de los templos mormones es la instalación de una estátua dorada en la punta más alta del edificio, la cuál representa al Ángel Moroni.


 Escrituras

José Smith enseñó, y desde entonces la creencia se ha mantenido, que el canon de libros sagrados no estaba cerrado y que Dios seguía revelando cosas divinas al hombre. La Iglesia acepta otros libros sagrados y revelaciones que complementan y clarifican a la Biblia.[49] Más aún, Dios puede dar revelaciones a quienes presiden la iglesia en el presente, así como revelaciones personales a cualquier hombre o mujer en cualquier lugar y situación y que cumpla los requisitos de la fe en Cristo, relacionados a sus vidas personales y familiares. Se sostienen a la Primera Presidencia y a los doce apóstoles de la Iglesia como profetas, videntes y reveladores. La Biblia

Todos los Santos de los Últimos Días aceptan a la Santa Biblia como escritura sagrada hasta donde esté correctamente traducida,[49] y creen que sus profecías son verídicas, pero que hay algunas partes de la traducción de la Biblia que están incompletas o incorrectas.[50] Se estudia el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento en clases dominicales, llamadas Escuela Dominical. Se entiende que las escrituras son compendios de libros que manifiestan la voluntad de Dios por medio de sus respectivos profetas, y notan que existen otros libros que se mencionan en la Biblia que se han perdido. La revisión bíblica que la Iglesia considerada mejor traducida; totalmente aceptada y usada por los miembros hispano-hablantes de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, es la "Santa Biblia: Reina Valera 2009", la cual fue publicada por la Iglesia en septiembre de 2009, basándose en la edición Reina-Valera de 1909 y revisada de manera muy conservadora. En esta nueva edición de la Santa Biblia se hizo énfasis en la modernización de cierta gramática antigua y de vocabulario que ha variado en lo que respecta a significado y aceptabilidad.

«Somos creyentes fieles y verídicos en el Señor Jesucristo y en Su palabra revelada por medio de la Santa Biblia.

Revelaciones Actuales


Los fieles de la iglesia (comúnmente llamados Santos de los Últimos Días, SUD, o Mormones) creen que Jesucristo guía la iglesia por revelación dada al Presidente de la Iglesia, a quien consideran que es un profeta, vidente, y revelador. Las revelaciones personales, no son consideradas escrituras, ni tienen la importancia de estas. Sin embargo, de acuerdo con la doctrina de esta Iglesia, José Smith enseñaba que cada persona tenía la responsabilidad de buscar a Dios por sí misma. Toda persona puede recibir revelación para su propia vida. Se sostiene, por lo tanto, que cuando Dios revela algo para todas las personas y la iglesia, lo hace a través de su profeta por medio del Espíritu de Dios,[58] guiada y probada por las enseñanzas de las escrituras.

La iglesia y sus miembros consideran fundamental la revelación moderna de Dios, como una revelación que es constante. El presidente de la Iglesia da a conocer revelaciones e instrucciones en las «Conferencias Generales» semestrales. Es aceptado que, en caso de ser necesario, el presidente de la Iglesia de a conocer nuevas escrituras, oficiales y que se incorporan al canon ya existente, lo que sucedió por última vez en 1978. Aparte del presidente de la Iglesia, otros líderes de la Iglesia (apóstoles, setentas, presidentes de estaca, obispos) también pueden dar a conocer las revelaciones que reciban referente a las congregaciones a su cargo, las cuales no son aplicadas a toda la Iglesia, tampoco son agregadas a los libros canónicos (escrituras). Los Mormones creen que toda persona digna —hombre o mujer— independientemente de su relación con la Iglesia, puede recibir revelación de Dios, principalmente en forma de pensamientos y sentimientos, para ayudarles en sus responsabilidades, en especial en su vida personal y familiar. Así, por ejemplo, una madre podría recibir revelaciones que le ayuden a criar a sus hijos; un joven podría recibir una revelación sobre cómo llevar a cabo sus estudios, etc. La Familia

La familia es la unidad básica de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y la unidad social más importante que pueda existir tanto en esta vida como en la eternidad. Dios ha establecido la familia para que Sus hijos sean felices, para que puedan aprender principios correctos en un ambiente de amor y para que se preparen para la vida eterna. El hogar es el lugar idóneo para enseñar, aprender y aplicar los principios del Evangelio. Las familias pueden ser eternas.

La Primera Presidencia de la Iglesia y el Consejo de los Doce Apóstoles aclaran:

NOSOTROS, LA PRIMERA PRESIDENCIA y el Consejo de los Doce Apóstoles de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, solemnemente proclamamos que el matrimonio entre el hombre y la mujer es ordenado por Dios y que la familia es la parte central del plan del Creador para el destino eterno de Sus hijos.

LA FAMILIA es ordenada por Dios. El matrimonio entre el hombre y la mujer es esencial para Su plan eterno. Los hijos tienen el derecho de nacer dentro de los lazos del matrimonio, y de ser criados por un padre y una madre que honran sus promesas matrimoniales con fidelidad completa. Hay más posibilidades de lograr la felicidad en la vida familiar cuando se basa en las enseñanzas del Señor Jesucristo. Los matrimonios y las familias que logran tener éxito se establecen y mantienen sobre los principios de la fe, la oración, el arrepentimiento, el perdón, el respeto, el amor, la compasión, el trabajo y las actividades recreativas edificantes. Por designio divino, el padre debe presidir sobre la familia con amor y rectitud y tiene la responsabilidad de protegerla y de proveerle las cosas necesarias de la vida. La responsabilidad primordial de la madre es criar a los hijos.

En estas responsabilidades sagradas, el padre y la madre, como iguales, están obligados a ayudarse mutuamente. Las incapacidades físicas, la muerte u otras circunstancias pueden requerir una adaptación individual.

 Disciplina y posturas

Los Santos de los Últimos Días se reivindican cristianos, y por lo tanto seguidores de las enseñanzas de Jesucristo. La doctrina prescribe ayudar a los demás, ser honestos, ser serviciales y dignos de confianza. Insisten en el matrimonio y la familia; en su tradición, pueden durar después de la muerte si se casan en el Templo o se sellan en éste después del casamiento, y creen en llegar vírgenes al matrimonio y ser completamente fieles al cónyuge.

 Ley de castidad

La iglesia incentiva a sus miembros a que sean castos y puros con respecto de sus cuerpos y apetitos carnales. Desde pequeños, se les enseña a los miembros a mantener una conducta casta y pura, esto es, a abstenerse de relaciones sexuales hasta el momento de consumar el matrimonio. Y durante el matrimonio solo pueden mantener relaciones con su conyuge legalmente casados ante la ley civil. De esta manera se orienta a los matrimonios mormones a ser fieles y de preservar la integridad de la familia. La violación de esta ley realmente puede traer graves consecuencias a su vida personal, paz interior e integridad espiritual y eventualmente puede aplicarse la suspensión o excomunión del miembro transgresor.


 Doctrina y conductas

Oran a Dios el Padre en el nombre de Jesucristo en forma personal y familiar las veces que uno lo necesita al día, y también en sus reuniones. Estudian las escrituras en sus hogares. Pagan el 10% de sus ingresos como diezmo, y ayunan una vez al mes, donando para los pobres el dinero que se hubieran gastado en comida.

Se reúnen en la Iglesia los domingos para recordar por medio de la Santa Cena el sacrificio de Jesucristo. Muchos de ellos tienen cargos en la Iglesia, los cuales son temporales y gratuitos, esto es, Obispos, secretarios, consejeros, presidentes.

Solamente los Doce Apóstoles y el profeta y sus dos consejeros tienen cargos vitalicios.

Los varones comúnmente salen a una misión proselitista a los 19 años de edad, dicha misión no es obligatoria, sin embargo es un mandamiento que se halla en las escrituras y es decisión personal obedecerlo, la cual tiene dos años de duración (año y medio para las mujeres y matrimonios mayores, los cuales también pueden salir en misiones proselitistas). En su juventud el rango de edad para partir a la misión es de 19 a 25 años en el caso de los varones, y a partir de los 21 años en el caso de las mujeres, sin límite. Se los reconoce fácilmente por una placa negra que dice "Élder" (o "Hermana") y su apellido, y el nombre de la Iglesia.

Ofrendas y diezmos

Los miembros fieles aportan con ofrendas de ayuno al dispensario de la iglesia en forma de dinero efectivo, el ayuno es un compromiso de aportar lo que no se consume en 24 horas, esto es privarse de comer y beber por ese lapso. Las ofrendas van en ayuda de los pobres y necesitados de la Iglesia. Los miembros fieles se comprometen a cumplir con el diezmo que es el 10% de sus ganancias, con este dinero se financia la obra misional, las imprentas, los programas de empleo y sus beneficios y en general a la administración y manutención de templos y capillas. El diezmo es considerado un mandamiento dentro de la doctrina mormona.

 Aborto

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se opone al aborto, catalogándola como "una maldad cruda",[68] "envilecedora y que inevitablemente provoca remordimiento, pesar y lamentación"[69] , incluyendo el aborto de embarazo avanzado.[70] Sin embargo, acepta el aborto en limitados casos, por ejemplo, si la concepción fue provocada por violación o incesto, cuando la vida de la madre está en peligro, según autoridades médicas competentes y en casos en que esté evidenciado que el feto padece defectos graves que no le permitirán vivir después de nacer. Aun así, en estos casos, se recomienda que la madre debe de reflexionar al respecto y buscar, junto con su familia y líderes eclesiásticos, la guía de Dios, antes de tomar una decisión.[68] [69] La Iglesia ofrece servicios de adopción, especialmente para matrimonios que tienen dificultades para tener hijos, y así lo requieran.

La poligamia

La poligamia se practicó en los tiempos de José Smith como una doctrina revelada de Dios, pero solo se le concedió a ciertos líderes, esta doctrina fue en virtud de la mucha cantidad de viudas que la persecución había dejado en la Iglesia. Esta práctica trajo mucha disidencia tanto en miembros como en no miembros. Esta doctrina fue suspendida de la Iglesia luego de establecerse formalmente la monogamia en Estados Unidos. Gordon B. Hinckley, 15to presidente de la Iglesia aclaró públicamente en 1998, que hacía ya más de un siglo, "Dios reveló claramente a Su profeta Wilford Woodruff que la práctica del matrimonio plural debía suspenderse, lo cual significa que ahora está en contra de la ley de Dios. Incluso en los países en los que la ley civil o la ley religiosa permite la poligamia, la Iglesia enseña que el matrimonio debe ser monógamo y no acepta entre sus miembros a los que practican el matrimonio plural."[69]

Aclarando, ninguno de los líderes de la Iglesia practicaron la llamada poligamia. Más bien fue en el tiempo en que muchas mujeres quedaban viudas debido a que sus esposos morían en la guerra. Al quedar estas mujeres viudas, muchas veces con hijos, los varones dentro de la Iglesia se hacían cargo de ellas. Cabe aclarar que no se hacían cargo de ellas como una esposa con todos los derechos, más bien los varones se encargaban de que a las familias no les hiciera falta nada. Ya que es una responsabilidad de los varones dentro de la Iglesia velar por los demás miembros.

El Libro de Mormón enseña que el tener muchas esposas es una práctica inicua, causa heridas emocionales y que ningún hombre ha de tener salvo una esposa.[71]

"Esta Iglesia no tiene absolutamente nada que ver con la gente que practica la poligamia; ellos no son miembros de esta Iglesia... Si a alguno de nuestros miembros se le sorprende practicando el matrimonio plural, se le excomulga, que es la pena más seria que la Iglesia puede imponer. Los que tal hacen no sólo contravienen directamente la ley civil, sino que quebrantan la ley de esta Iglesia".[69]

Otros manuales oficiales de la iglesia refieren que, cuando es ordenado por Dios, el matrimonio plural es considerado digno, mientras que en otras circunsatancias se considera inicuo.[72]

 El arrepentimiento, una forma de progresar

Artículo principal: Arrepentimiento

El arrepentimiento, fundamentado en Jesucristo tiene el poder de perdonar pecados, es uno de los más importantes baluartes y mecanismos del evangelio de Cristo enseñado en la Iglesia SUD (Santos de los Últimos Días) para que un miembro pueda progresar espiritualmente.[73] Al enseñar que a toda persona incurre en pecados o transgresiones, se le hace necesario el arrepentimiento de sus acciones erróneas, esto es, con un corazón quebrantado, un espíritu contricto y la firme determinación de dejar el error. No se enseña bajo el fundamento de inclemencia, sino uno de gracia y misericordia divina, un simbolismo de "volver a Dios".[74] La Iglesia maneja el término de pecados mayores, es decir, faltas graves a ciertos mandamientos de Dios y estatutos de la Iglesia, en el cual el mecanismo de reparación actúa en otra forma. Ocasionalmente, en especial tratándose de transgresiones de mayor calibre, como el adulterio, se requiere la confesión ante una autoridad presidente local, como un obispo. La iglesia no practica las confesiones públicas como método redentor de transgresiones morales.[75]

Cuando esto no ocurre, es decir, no hay deseo de rectificar o reparar, cuando se ignora deliberadamente el alcance de los pecados, la Iglesia puede determinar la suspensión y/o la excomunión del miembro.

El Día de Reposo

El Domingo es el día de Reposo. En este día los miembros de la iglesia se dedican íntegramente a adorar a Dios, además de dedicar tiempo a la Familia y/o a los necesitados, enfermos, etc.

Esta práctica del día de reposo se ve reflejada en las siguientes escrituras:

  • Del capítulo 20 del libro bíblico del Éxodo:
8 Acuérdate del día del reposo para santificarlo.

9 Seis días trabajarás y harás toda tu obra,

10 mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no harás en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni el extranjero que está dentro de tus puertas.

11 Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.
9 Y para que más íntegramente te conserves sin mancha del mundo, irás a la casa de oración y ofrecerás tus sacramentos en mi día santo;

10 porque, en verdad, éste es un día que se te ha señalado para descansar de tus obras y rendir tus devociones al Altísimo;

11 sin embargo, tus votos se ofrecerán en rectitud todos los días y a todo tiempo;

12 pero recuerda que en éste, el día del Señor, ofrecerás tus ofrendas y tus sacramentos al Altísimo, confesando tus pecados a tus hermanos, y ante el Señor.

13 Y en este día no harás ninguna otra cosa sino preparar tus alimentos con sencillez de corazón, a fin de que tus ayunos sean perfectos, o en otras palabras, que tu gozo sea cabal.

Basándose en la última escritura, los miembros de la Iglesia SUD participan de la Santa Cena solo los días domingos, siguiendo el mandamiento de Dios revelado por el profeta José Smith en la sección 59 de Doctrina y Convenios y siguiendo también el modelo de la iglesia primitiva, tal como se registra en Hechos 20:7 ("...el primer día de la semana [es decir, el domingo], reunidos los discípulos para partir el pan [es decir, la Santa Cena]...") y en 1 Corintios 16:2.

Ese día no se realiza ninguna actividad deportiva, cultural, etc. dentro de la Iglesia, mas en el resto de la semana si se pueden realizar dentro de la Iglesia dichas actividades y otras, ya que las capillas de los Santos de los Últimos Días cuentan con las instalaciones necesarias, en la mayoría de los casos.

 Los términos «mormón» y «mormonismo»

El término Mormón es por el Libro de Mormón, que identifica a la iglesia en la comunidad protestante y restauracionista. El término «mormonismo» se aplica de manera específica al «movimiento» social generado a partir de 1820 a raíz de esta Restauración progresiva del Evangelio desde el estado de Nueva York, en el Este estadounidense y en los años sucesivos por los estados de Ohio, Missouri, Illinois y Utah. Su influencia inicial también se sintió en Inglaterra y en algunas islas del Pacífico.

Familiarmente se usa el sobrenombre «mormones» a sus fieles, sobrenombre derivado de su aceptación del Libro de Mormón. Aunque no lo consideran ofensivo, los miembros de la iglesia prefieren ser llamados Santos de los Últimos Días, que es el nombre formal con el que solicitan ser referidos en los medios. La iglesia originalmente se denominó Iglesia de Cristo en 1830, en 1834 se cambió a su actual nombre; pero después de la muerte de José Smith, hubo divisiones y disensiones de miembros que no siguieron a Brigham Young y formaron sus propias ramas, muchas de ellas no prosperaron y se extinguieron. (Ver: «mormonismo» ; denominaciones).


 Organización


La iglesia, restaurada el 6 de abril de 1830, afirma ser la restauración de la Iglesia original que ha existido en todas las épocas de la tierra y que permaneció en apostasía desde el martirio de los apóstoles de Jesucristo. La Iglesia está dirigida bajo una organización que afirma ser históricamente semejante a la dejada por los apóstoles de Jesucristo, con profetas y apóstoles presidiendo a la Iglesia. En tal respecto José Smith, Hijo (Joseph Smith Jr., 1805-1844), y los demás profetas que le han sucedido son considerados profetas, cada uno aconsejado por un quórum de doce hombres considerados apóstoles.

Liderazgo a nivel mundial y local

Así como Pedro, Santiago y Juan fueron los principales líderes en los tiempos del Nuevo Testamento, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es presidida por tres hombres conocidos como la Primera Presidencia, formada por el Profeta, o Presidente de la Iglesia, y sus dos Consejeros. De acuerdo con este mismo modelo apostólico, se distingue un cuerpo de doce apóstoles vivientes, por medio de los cuales es difundido su mensaje en todo el mundo.

La Primera Presidencia, compuesta por el Profeta y sus dos Consejeros; el «Consejo de los Doce Apóstoles»,presidido por el segundo Apóstol de mayor antigüedad en el Quórum de los Doce; el Obispado Presidente compuesto por un Obispo Presidente y dos Obispos Consejeros; y el Primer y Segundo Quórum de los Setenta, conforman lo que los Santos de los Últimos Días conocen como «Las Autoridades Generales» de la Iglesia, es decir, los líderes con autoridad a nivel mundial en los asuntos de la Iglesia. Del Tercer al Octavo Quórum de los Setenta se les conoce como Autoridades de Área, es decir, cuya su autoridad está dentro de la jurisdicción de un Área, que tiene límites específicos. Los quórumes de los Setenta son presididos por 7 presidentes. La Iglesia también cuenta con hermanos y hermanas quienes sirven como líderes de las Organizaciones Auxiliares a nivel General, es decir a nivel mundial.

A nivel local la Iglesia se divide en unidades llamadas «estacas» (analogía a las estacas de una tienda de campaña que la sostiene, la tienda de campaña simboliza a la Iglesia), divididas a su vez en unidades más pequeñas llamadas «barrios». Cada estaca es presidida por una Presidencia de Estaca compuesta por un Presidente y dos Consejeros. Los barrios son dirigidos por Obispos que son también asistidos por dos consejeros, formando el Obispado del Barrio. En las localidades donde no haya una gran cantidad de miembros de la Iglesia se organizan Ramas, que son unidades más pequeñas que un barrio pero que al igual que estos agrupan a un número de familias. Estas Ramas son presididas (dirigidas) por una presidencia de Rama compuesta por un presidente y dos consejeros. Si se diera el caso que hay Ramas que geográficamente están cerca una de la otra se puede conformar un Distrito, presidido por una Presidencia de Distrito compuesta por un presidente y dos consejeros. Cada Distrito es dependiente de la Misión donde se encuentre situado. Una Misión es presidida por una Presidencia de Misión compuesta por un presidente y dos consejeros. Una Rama puede pertenecer a un Distrito según lo antes descrito, o también a una Estaca dependiendo de su cercanía. Cada unidad local cuenta con presidencias de Quórumes y Organizaciones Auxiliares.

Cada barrio está compuesto por un número reducido de miembros que viven cerca unos de otros y que se relacionan entre ellos como una sola familia. Se visitan mutuamente y procuran conocer sus necesidades para convertirlas en oportunidades de servicio. Debido a que su actitud está mayormente orientada hacia el servicio, los miembros ocupan posiciones de liderazgo denominadas «llamamientos» de manera totalmente voluntaria y sin recibir pago alguno.

 Líderes de Quórumes del Sacerdocio

El Sacerdocio es la autoridad que Dios a dado a los miembros fieles y dignos de la Iglesia para dirigir y bendecir su Iglesia. Es por medio del Sacerdocio de Dios que se dirigen los asuntos del Reino de Dios en la Tierra. El Sacerdocio está conformado por diferentes Oficios, cada uno con responsabilidades específicas según su ordenación. Una agrupación de hermanos con el mismo oficio conforma un Quórum. Estos quórumes son de: Diáconos, Maestros, Presbíteros, Élderes, Sumo Sacerdotes, Setentas y Apóstoles. Cada Quórum es presidido por una Presidencia de dicho Quórum, según esta siguiente conformación:

Diáconos (por lo general jóvenes de 12 y 13 años: son presididos por una presidencia de hermanos con este oficio en el sacerdocio. La presidencia se compone de un presidente y dos consejeros. Se conforman a nivel de Barrios o Ramas.

Maestros (por lo general jóvenes de 14 y 15 años): son presididos por una presidencia de hermanos con este oficio en el sacerdocio. La presidencia se compone de un presidente y dos consejeros. Se conforman a nivel de Barrios o Ramas.

Presbíteros (jóvenes de 16 a 18 años o varones recién bautizados mayores de edad): son presididos por el Obispo (en una Rama por el Presidente de Rama) quien es asistido por dos hermanos con el Oficio de Presbítero, a quienes se les denomina Asistentes. Se conforman a nivel de Barrios o Ramas.

Elderes (hermanos mayores de 18 años): son presididos por una presidencia de hermanos con este oficio en el sacerdocio. La presidencia se compone de un presidente y dos consejeros. Se conforman a nivel de Barrios o Ramas.

Sumo Sacerdotes: son presididos por la Presidencia de Estaca (en un Distrito no se conforman los quorumes de Sumo Sacerdotes, por lo que los hermanos que posean este Oficio del Sacerdocio integran el Quórum de Élderes). Se conforman a nivel de Barrios o Ramas.

Setentas: son presididos por Siete Presidentes. Se conforman a nivel General (mundial).

Apóstoles: presididos por un presidente, que es el segundo Apóstol con más antigüedad en el Quórum de los Doce, después del Presidente de la Iglesia quien es el Apóstol más antiguo. Se conforman a nivel General (mundial).

Primera Presidencia: Es el máximo cuerpo que gobierna la iglesia, de acuerdo con la sección 107 de DyC. Está integrada por tres hombres, que también son apóstoles.

En los Oficios del Sacerdocio se avanza según la edad y dignidad, dependiendo del caso.

 


Hombres

Los hombres, a partir de 12 años de edad y según su dignidad, pueden recibir el Sacerdocio Aarónico o Preparatorio (dependiendo de sus edades son llamados en distintos oficios del Sacerdocio, así: diáconos, maestros, presbíteros). A su vez a los 18 años de edad reciben, según su dignidad, el Sacerdocio de Melquisedec, o Mayor y dependiendo de su fidelidad son ordenados: élderes, sumos sacerdotes, patriarcas, setentas y apóstoles.Mujeres

                    Mujeres

Las mujeres mayores de 18 años de edad están organizadas en una organización mundial llamada la Sociedad de Socorro, conocidas internacionalmente por sus contribuciones caritativas. Los hombres y mujeres a partir de los 18 años de edad y que están solteros se les conoce como adultos solteros (ellos pertenecen también a sociedad de socorro y a sacerdocio). Los jóvenes de 12 a 18 años de edad se les conoce como hombres jóvenes y pertenecen también al sacerdocio. A las mujeres de entre 12 y 18 años de edad se les conoce como mujeres jóvenes y su lema es: «somos hijas de un padre celestial que nos ama y nosotras le amamos a él. Seremos testigos de Dios en todo tiempo, en todas las cosas y en todo lugar, a medida que procuremos vivir de acuerdo con los valores de las mujeres jóvenes que son: fe, naturaleza divina, valor individual, conocimiento, elección y responsabilidad, buenas obras , integridad y virtud. creemos que al aceptar y poner en practica estos valores estaremos preparadas para fortalecer el hogar y la familia, hacer convenios sagrados y cumplirlos, recibir las ordenanzas del templo y gozar de las bendiciones de la exaltación».


Los llamamientos conforman diferentes organizaciones orientadas hacia la atención de grupos específicos: la Asociación Primaria, dedicada a los niños; las asociaciones de Hombres y Mujeres Jóvenes, para la atención de la juventud; el Quórum de Élderes y la Sociedad de Socorro, para los hombres y mujeres adultos o para los jóvenes casados; la Escuela Dominical, para la enseñanza regular de las Escrituras y el Evangelio. Tienen también programas de música, arte, cultura, deporte y otras actividades de crecimiento. Los Santos de los Últimos Días consideran que estas oportunidades de educación y servicio contribuyen al desarrollo de su propia sensibilidad y les sirve de estímulo para procurar el perfeccionamiento de su espíritu.

La Iglesia enseña que es Dios quien debe guiar todos los esfuerzos que los miembros realicen en sus llamamientos, a través de la comunicación con cada uno de ellos. A este principio se le conoce como el de la «revelación continua». Dios continúa comunicándose con los líderes de Su Iglesia, tal como la Biblia relata que sucedía en los tiempos del Nuevo Testamento.

Por ORION - Publicado en: Sectas , Religiones y Logias
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