TIAHUANACO

Publicado en por ORION

En el lago Titicaca, en el altiplano de los Andes, en la zona fronteriza entre Perú y Bolivia, en el aire enrarecido de los 4000 m de altitud que hace apresurar los latidos del corazón, en un páramo desnudo, sin árboles ni arbustos, expuesto a un sol despiadado y a unos vientos incontenibles, en este paraje se encuentra uno de los mayores misterios del mundo, un lugar en ruinas de lo gigantesco, de lo superlativo, del prodigio inexplicable: Tiahuanaco.En la actualidad todavía viven gentes en las orillas del lago: los urus. Habitan en balsas de cañas ocultas en la maleza y en cabañas primitivas. El lago les ofrece todo lo que necesitan para vivir: pescado, aves, el material para la navegación de sus botes y para la construcción de sus viviendas. ¿Son los urus los descendientes del pueblo indio de los aimará?Cuando el lago era todavía mayor de lo que es en la actualidad, sus aguas, según cuentan los urus, bañaban los peldaños de una escalera que conducía a los templos de las grandes esculturas de piedra. ¿Quién los construyó? ¿Por qué se desmoronaron, convirtiéndose en ruinas? Los habitantes del lago no lo saben, o no lo quieren decir. Hablan de una época de tinieblas «antes de que el Sol fuera». Y el primer día del mundo, el Sol y la Luna subieron al firmamento por los peldaños de la escalera.Los primeros investigadores que se encontraron ante las imponentes ruinas, ante gigantescos bloques de piedra desnudos y abandonados bajo el ardiente sol, rodeados de un silencio mortal, vieron todo el panorama conteniendo la respiración de asombro: las gigantescas estatuas, escaleras, puertas y pilares agrietados, los muros derrumbados, los misteriosos monolitos que clavan su mirada vacía en el desierto y el paisaje grisáceo, con una profunda serenidad.Su edad se calculó primeramente en 18.000 años, pero la ciencia ya no cree en esta fecha. Adjudica a Tiahuanaco una edad de, como máximo, dos mil años.Sin embargo, no se ha podido explicar todavía quiénes fueron los seres que crearon estos lugares gigantescos del período preincaico. Estos hombres se encontraban en condiciones de cortar con tal precisión matemática las grandes losas de piedra de los altares, que entre ellas no puede introducirse ni siquiera la hoja de un cuchillo. Hay fragmentos de estas losas que tienen 6 m de longitud, 4 m de anchura y 1'5 m de espesor. Se tuvieron que mover, partir y pulir bloques de piedra que exigían la utilización de fuerzas ciclópeas. La mayor parte pesaba de 30 a 50 toneladas y algunos hasta 100. Antes de su elaboración tuvieron que haber pesado por lo menos el doble.¿Cómo se pudieron separar los bloques de los macizos rocosos y cómo se pudieron transportar sobre el lago? ¿Sobre balsas de cañas quizás? ¿O acaso los constructores de Tiahuanaco poseían vehículos, animales de tiro, poleas y grúas? Es una utopía suponerlo. Pero, ¿cómo lo hicieron entonces? ¿Fueron seres gigantes los constructores de estas estructuras ciclópeas? Todavía en la actualidad, los habitantes del lago llaman «gigante» a unas figuras de piedra, mientras que a otras las llaman «hermano grande».El ingeniero austriaco Arthur Poznansky, que fue el primero en comenzar las excavaciones, descubrió cacharros y vasijas, clavos e instrumentos de oro, así como máscaras. Descubrió numerosas tumbas que contenían esqueletos de personas más pequeñas que él mismo.Los numerosos cráneos, quebradizos y coloreados por la edad, tenían restos de curiosas operaciones: agujeros del tamaño de una moneda de 2 € en el frontal, el occipital y los parietales. Los bordes de la herida no sólo permitían reconocer que los pacientes habían sobrevivido a la operación, sino que las aberturas craneanas habían sido realizadas con un gran cuidado y conocímiento, como si los cirujanos hubieran tenido sierras modernas y no escalpelos de obsidiana y cinceles de piedra. ¿Qué clase de médicos eran éstos?Las excavaciones aportaron nuevos conocimientos, pero no proporcionaron una solución al gran misterio. Pero por lo menos se comprobó que las construcciones procedían de varias épocas.En contraposición a las leyendas de los urus, Tiahuanaco no había sido construido en un día. Las primeras estructuras colosales habían sido construidas por los desconocidos habitantes primitivos, mientras las últimas lo habían sido por los incas.Todos los templos estaban dispuestos según ciertas estrellas; una puerta adornada con abundantes esculturas resultó ser una piedra-calendario. Era la famosa «Puerta del Sol», cortada de un solo y enorme bloque de andesita, de 4 m de altura y 3 m de anchura, dominada por una cara de jaguar, y adornada con un friso de 48 seres alados. ¿Era éste el rostro del dios que lo dominaba todo? En él se mezclan rasgos humanos y del jaguar, del cóndor y de la serpiente. Su rostro está rodeado de cabezas de jaguar, y de sus enormes oíos brotan lágrimas. «El dios llora vida», se dice del sol en las antiguas narraciones de los indios del altiplano. Según mitos antiquísimos, el dios Viracocha fue el comienzo de toda la vida; él, el creador con la cabeza de jaguar, creó los primeros hombres en forma de gigantes de piedra. Pero éstos se rebelaron y entonces creó hombres normales aunque dotados de gran fuerza, «que tenían poder sobre las rocas». Sus reyes se llamaban Amauta. Fundaron el imperio de los pirua y reinaron durante muchos siglos.

TIAHUANACO

Sobre una gran superficie de 450 por 1000 m se elevan los edificios principales de Tiahuanaco: primeramente la Acapana, situada sobre un basamento piramidal de 15 m de altura, en la que había un «depósito de agua», del que partía un «canal». De la segunda construcción, el Calasasaya, sólo se han conservado grandes bloques rectangulares y una serie de pilares de piedra. Muchos de ellos estaban adornados con imágenes y signos simbólicos. En el interior de la construcción, que cubría una superficie de 120 por 130 m, se encontraba un patio hundido al que se descendía por una escalera gigantesca. Algo apartado se encontraba el «Palacio de los féretros», con numerosas piedras artísticamente talladas.Y finalmente se encontraba Puma Punku, la puerta de los leones, llamada también puerta de los diez o del agua.Hans Baumann informaba que en «este lugar había puertas, asientos y aras de piedra, escaleras y figuras pétreas que llevaban turbantes, bloques y figuras completos y semiterminados. Es tan grande la confusión, que da la impresión de que la vida desapareció de repente de este lugar. Nunca se podrá descubrir qué poder obligó a la gente a interrumpir su trabajo». Se encontraron figuras hechas de basalto, de basalto gris y de piedra arenisca roja, en cuyas profundas cuencas oculares brillaron antiguamente el oro y las piedras preciosas; y losas de traquita y andesita; así como viviendas, depósitos, talleres y estanques; ¿se encontraba aquí «el mayor templo del sol del planeta»?Poznansky comprobó que Puma Punku estaba construido con sus muros dobles y diez puertas, sobre un basamento escalonado de cuatro plataformas.Todas las grandes construcciones estaban reforzadas por pirámides. En todas ellas había cámaras ahondadas.¿Eran depósitos de agua? ¿Eran canales las salidas que partían de ellas?En algunos bloques había un bajorrelieve tallado que representaba una cara, ¿Qué había en las cámaras? ¿Altares?¿Tronos? ¿Féretros? ¿Contiene cada una de estas pirámides un sepulcro oculto, como las egipcias? ¿O acaso las cámaras de piedra eran aposentos recónditos destinados al dios o al soberano al que pertenecía el santuario?¿Habitaban en ellas jaguares sagrados, como habitaban serpientes sagradas en las cámaras de los templos de las costas? El investigador francés de la cultura inca, Louis Baudin, escribió: «Quizá nunca sepamos qué catástrofe hizo perecer a este grandioso y poderoso estado que, por así decirlo, nos ha dejado como último vestigio memorativo la Puerta del Sol, en cuyos umbrales se han tallado signos para nosotros incomprensibles»

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