ESTADOS UNIDOS EXPERIMENTA CON LA ATMOSFERA DE LA TIERRA
LO NUEVO: INSTALARON UN SISTEMA DE PODEROSAS ANTENAS EN ALASKA
EE UU experimentará con la atmósfera de la Tierra
Ponen a punto el transmisor más grande del mundo
VALERIA ROMAN
Rodeados por el silencio glacial de Alaska, científicos del Departamento de Defensa de los Estados Unidos ponen a punto un equipamiento que llegará lejos. Se trata del transmisor más grande del mundo que podrá enviar radiación a la capa superior de la atmósfera terrestre. Aseguran que con este equipamiento se podrá predecir con exactitud cuándo habrá falla en las comunicaciones por radio y por satélite.El trasmisor está formado por 180 antenas que ocupan 13 hectáreas en la localidad de Gakona, en Alaska, al noroeste de los Estados Unidos. Pertenece al Programa de Investigación Aurora Activa de Alta Frecuencia (HAARP).La versión oficial dice que el programa estudiará los secretos de la ionosfera, la capa de la atmósfera que se encuentra a partir de los 50 kilómetros de altura desde la superficie de la Tierra. Sin embargo, hay quienes opinan que el HAARP puede servir como una poderosísima herramienta militar en situaciones de guerra: podría cambiar el rumbo de los misiles enemigos, y también intervenir en el clima del campo rival, variándolo a voluntad. El poder novedoso del HAARP deriva de su conjunto de antenas, que trasmitirá con una potencia total de 3.600 kilowatts. Nunca antes se había llegado a tanto. Las antenas emitirán una radiación electromagnética que alcanzará a parte de la ionosfera. Y la excitarán: le cambiarán por momentos su composición y su temperatura. La ionosfera recibe habitualmente la radiación desde el Sol. Y con el proyecto HAARP se intenta provocar el mismo efecto -aunque más grande que el natural- para estudiar cómo reacciona la ionosfera rápidamente ante los impulsos de energía electromagnética, explica a Clarín el director del Laboratorio Ionosférico de la Armada Argentina, el físico Alberto Giraldez.Es que la ionosfera es la capa de la atmósfera más cercana al Sol. Y la radiación solar la transforma por el proceso llamado de ionización. En forma natural, las comunicaciones radiales se ven afectadas. Porque la llegada de las señales de radio y su calidad dependen del estado de ánimo de la ionósfera.Según se afirma en el sitio oficial del HAARP en Internet: La ionósfera afecta a nuestra sociedad actual de varias maneras. Medios de comunicación internacional, como Voice of America y la cadena británica BBC todavía usan a la ionosfera para que las señales de radio se reflejen en ella y se difundan llevando información y entretenimiento a todo el mundo. Además, la ionosfera provee capacidades de largo alcance para las comunicaciones de barcos comerciales, para aviones transoceánicos y para sistemas de comunicación militares.Para seguir las variaciones de la ionosfera, entonces, los científicos del Departamento de Defensa piensan imitarlas con el conjunto de antenas dispuestas en hileras. Tienen ayuda de la Universidad de Massachusetts, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), la Universidad de Cornell y algunas empresas.El equipamiento del HAARP se usará para introducir una pequeña cantidad de energía dentro de la capa ionosférica, en un radio que va de los nueve a los 40 kilómetros, con el fin de estudiar los complejos procesos físicos que ocurren naturalmente y a diario provocados por el Sol, se afirma en el sitio oficial en Internet en la dirección http://www.clarin.com/redirect.html?url=http://www.w3.nrl.navy.mil/haarp.htmlAdemás de las potentes antenas, la instalación científica dispone de otros instrumentos especiales, que permitirán analizar cómo cambiar la ionosfera, una vez excitada artificialmente. Con los datos de las variaciones de la ionosfera en la mano, aseguran que se podrán mejorar los sistemas de comunicación por radio y satélite. Pero en la revista Popular Science y en el libro Angels no play this HAARP (Los ángeles no juegan este HAARP) escrito por Nick Begich y Jean Maning, se habla de usos no difundidos por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Dicen que con el trasmisor se podrían detectar misiles y aviones, generar ondas de radio para comunicarse con submarinos sumergidos o crear una capa que destruiría misiles al recalentar sus sistemas electrónicos. Y mucho más: se podría manipular el clima de una región. Las autoridades del proyecto ya salieron a defenderlo. La instalación del HAARP no afectará el clima. Si los cambios ionosféricos provocados naturalmente por el Sol no afectan el clima de la superficie terrestre, no hay posibilidad de que el HAARP también lo haga, señalan. El especialista de la Armada Argentina coincide. Aunque la potencia del HAARP resulta asombrosa, no molestará a nadie. El conjunto de antenas se ubica en una región casi despoblada y no producirá modificaciones en el clima ni alteraciones biológicas, opinó Giraldez. Y agregó: La cantidad de radiación que emite el HAARP no supera a la cantidad de radiación que se recibe habitualmente en una ciudad a través de radios, teléfonos celulares y otros medios de comunicación.
EE UU experimentará con la atmósfera de la Tierra
Ponen a punto el transmisor más grande del mundo
- Enviará radiación a la ionosfera
- Y podría mejorar las comunicaciones
- Pero, dicen, también desviar misiles y hasta manipular el clima en el planeta
- FUENTE:CLARIN.COM
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VALERIA ROMAN
Rodeados por el silencio glacial de Alaska, científicos del Departamento de Defensa de los Estados Unidos ponen a punto un equipamiento que llegará lejos. Se trata del transmisor más grande del mundo que podrá enviar radiación a la capa superior de la atmósfera terrestre. Aseguran que con este equipamiento se podrá predecir con exactitud cuándo habrá falla en las comunicaciones por radio y por satélite.El trasmisor está formado por 180 antenas que ocupan 13 hectáreas en la localidad de Gakona, en Alaska, al noroeste de los Estados Unidos. Pertenece al Programa de Investigación Aurora Activa de Alta Frecuencia (HAARP).La versión oficial dice que el programa estudiará los secretos de la ionosfera, la capa de la atmósfera que se encuentra a partir de los 50 kilómetros de altura desde la superficie de la Tierra. Sin embargo, hay quienes opinan que el HAARP puede servir como una poderosísima herramienta militar en situaciones de guerra: podría cambiar el rumbo de los misiles enemigos, y también intervenir en el clima del campo rival, variándolo a voluntad. El poder novedoso del HAARP deriva de su conjunto de antenas, que trasmitirá con una potencia total de 3.600 kilowatts. Nunca antes se había llegado a tanto. Las antenas emitirán una radiación electromagnética que alcanzará a parte de la ionosfera. Y la excitarán: le cambiarán por momentos su composición y su temperatura. La ionosfera recibe habitualmente la radiación desde el Sol. Y con el proyecto HAARP se intenta provocar el mismo efecto -aunque más grande que el natural- para estudiar cómo reacciona la ionosfera rápidamente ante los impulsos de energía electromagnética, explica a Clarín el director del Laboratorio Ionosférico de la Armada Argentina, el físico Alberto Giraldez.Es que la ionosfera es la capa de la atmósfera más cercana al Sol. Y la radiación solar la transforma por el proceso llamado de ionización. En forma natural, las comunicaciones radiales se ven afectadas. Porque la llegada de las señales de radio y su calidad dependen del estado de ánimo de la ionósfera.Según se afirma en el sitio oficial del HAARP en Internet: La ionósfera afecta a nuestra sociedad actual de varias maneras. Medios de comunicación internacional, como Voice of America y la cadena británica BBC todavía usan a la ionosfera para que las señales de radio se reflejen en ella y se difundan llevando información y entretenimiento a todo el mundo. Además, la ionosfera provee capacidades de largo alcance para las comunicaciones de barcos comerciales, para aviones transoceánicos y para sistemas de comunicación militares.Para seguir las variaciones de la ionosfera, entonces, los científicos del Departamento de Defensa piensan imitarlas con el conjunto de antenas dispuestas en hileras. Tienen ayuda de la Universidad de Massachusetts, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), la Universidad de Cornell y algunas empresas.El equipamiento del HAARP se usará para introducir una pequeña cantidad de energía dentro de la capa ionosférica, en un radio que va de los nueve a los 40 kilómetros, con el fin de estudiar los complejos procesos físicos que ocurren naturalmente y a diario provocados por el Sol, se afirma en el sitio oficial en Internet en la dirección http://www.clarin.com/redirect.html?url=http://www.w3.nrl.navy.mil/haarp.htmlAdemás de las potentes antenas, la instalación científica dispone de otros instrumentos especiales, que permitirán analizar cómo cambiar la ionosfera, una vez excitada artificialmente. Con los datos de las variaciones de la ionosfera en la mano, aseguran que se podrán mejorar los sistemas de comunicación por radio y satélite. Pero en la revista Popular Science y en el libro Angels no play this HAARP (Los ángeles no juegan este HAARP) escrito por Nick Begich y Jean Maning, se habla de usos no difundidos por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Dicen que con el trasmisor se podrían detectar misiles y aviones, generar ondas de radio para comunicarse con submarinos sumergidos o crear una capa que destruiría misiles al recalentar sus sistemas electrónicos. Y mucho más: se podría manipular el clima de una región. Las autoridades del proyecto ya salieron a defenderlo. La instalación del HAARP no afectará el clima. Si los cambios ionosféricos provocados naturalmente por el Sol no afectan el clima de la superficie terrestre, no hay posibilidad de que el HAARP también lo haga, señalan. El especialista de la Armada Argentina coincide. Aunque la potencia del HAARP resulta asombrosa, no molestará a nadie. El conjunto de antenas se ubica en una región casi despoblada y no producirá modificaciones en el clima ni alteraciones biológicas, opinó Giraldez. Y agregó: La cantidad de radiación que emite el HAARP no supera a la cantidad de radiación que se recibe habitualmente en una ciudad a través de radios, teléfonos celulares y otros medios de comunicación.
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